¿Quién manda, mamá o abuelita?
Los niños se confunden
Por Sara Trejo de Hernández
En una ocasión escuché la siguiente conversación:
—Mamá, tú consientes mucho al niño. Cuando ya no se quiere comer las verduras lo dejas y eso no está bien.
—Si no te parece como cuido a tu hijo, llévatelo, —replicó con enojo la madre.
Qué situación tan desagradable.
Actualmente muchas mujeres salen del hogar para trabajar y dejan a sus hijos con algún familiar o empleada. La relación que se establece es parecida a la de pareja, cuando el padre trabaja fuera de casa y la mamá se queda con los hijos todo el día. Solo que en este caso, la madre tiene el papel del papá y la persona que se queda con el pequeño, funge como mamá.
Para prevenir situaciones como la descrita, lo siguiente puede ser útil:
Comunicarse, es básico.
Aún no existe ningún método para leer la mente. Lo que no se expresa con palabras es un enigma. En el ejemplo anterior es evidente que madre e hija tienen problemas con su comunicación. Hubiera sido mejor que la primera dijera: —Me gustaría que el pequeño comiera más verduras porque son buenas para su salud. ¿Podrías apoyarme en eso?
Pero por la forma en que se expresó, lo que la segunda escuchó fue: —No aprecio lo que estás haciendo. Prefieres que el chico te quiera a que esté bien nutrido.
Compartir la autoridad con otra persona es delicado, por tanto, la disciplina es un tema que debe ser claro: ¿Qué corregir, cómo, cuándo y dónde?
Llegar a acuerdos sobre temas específicos
Para esto se deben considerar los horarios de los mismos: la comida, las tareas, el baño, la hora de dormir y el tiempo libre. Con el bombardeo de todos los medios electrónicos a nuestro alcance es importante considerar y definir: tiempo de televisión, video juegos, estilo de los programas, clases extracurriculares, actividades y más.
Aclarar cualquier desacuerdo lo más pronto posible.
Tener una actitud de perdón y colaboración ante las dificultades.
Reconocer el trabajo que la persona realiza con una nota, un obsequio o ayuda económica.
Las discusiones o los desacuerdos se presentan por la diferencia de carácter y perspectivas de cada persona. Entonces lo mejor es tranquilizarse, disculparse y comunicarse para llegar a acuerdos lo más pronto posible.
Una vez que se establezcan, beneficiarán también al niño, que no se sentirá confundido por el trato de una y otra. Si eso no sucede, lo más probable es que el menor manipulará a una y se rebelará contra la otra.
Si existe la posibilidad de permanecer en el hogar con los hijos, no se debe desperdiciar. Estudios profundos demuestran que los niños necesitan la compañía, cuidado y atención de sus padres, sobre todo en la infancia. Pero la realidad hoy en día es que cada vez más mujeres trabajan fuera del hogar.
Al colocar en la balanza por un lado la holgura económica y por el otro la salud física, emocional y espiritual de los hijos, es crucial considerar las alternativas para permanecer con ellos. Con la facilidad de usar el internet, la posibilidad de trabajar desde casa es cada vez más alta.
Al principio se puede desempeñar alguna actividad sin tener que salir. Por ejemplo: vender algún producto, confeccionar ropa, impartir clases de regularización en la materia que se conoce o de cocina y repostería, elaborar adornos, cuidar de otros niños, vender comida y más.
Cuando los chicos ya vayan al colegio se puede conseguir un empleo que abarque solo ese horario.
El privilegio de cuidar, educar, disfrutar y ver crecer a nuestros hijos es nuestro. Busquemos la forma de pasar cada vez más tiempo con ellos. ¡Vale la pena!
Los niños se confunden, cuando dos personas que tienen autoridad sobre ellos, no se ponen de acuerdo