Mi papá, una luz de neón

Foto por Andrea Hernández

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No tengo una explicación para su enfermedad, pero sé con certeza quién es él

Por Naomi Campos Laux

Fue hace más de 20 años que algo se quebró en su cuerpo. No sabemos por qué ni cómo; simplemente se rompió de pronto la conexión neuronal del área del cerebro que controla sus movimientos. Con el paso de los años, aquello que fue tan natural hacer, como dar un paso hacia el frente o levantarse de la silla, ahora es un reto. 

¿Alguna vez has jugado en la oscuridad con una barra luminosa? Las barras de neón tienen dos compuestos químicos separados por una cápsula de cristal. Es necesario doblar la barra para quebrar la cápsula y liberar el compuesto. Esto permite que ambas sustancias se mezclen, generando así luz que ilumina nuestro entorno. Creo que algo así sucedió con mi papá. Algún elemento de extrema delicadeza se rompió y generó una reacción. 

Pudo haber sido una reacción que lo destruyera o que le robara su vida, pero no fue así. Por el contrario, su vida es luz para los que nos encontramos cerca de él y no dudo que para quienes se hallan más lejos también. 

No tengo una explicación médica para su enfermedad, pero sé con certeza quién es él.

Es por él y con él que mi mamá ríe a carcajadas. Su sentido del humor no cambia y sus chistes parecen inagotables. Es con su determinación e ingenio que busca maneras de desplazarse. Su sabiduría traspasa generaciones y el teléfono suena porque muchos lo buscan para recibir consejo. Da consuelo a quien lo necesita y su apoyo es incondicional. Enfrenta cada desafío con humildad y está dispuesto a hacer por otros más de lo que su cuerpo le permite.

Enseña y vive las verdades de la Biblia. Estudia en el Instituto Bíblico porque siempre hay más por aprender de su Señor. Comparte las revelaciones que tiene acerca de Dios, porque quiere que otros lo experimenten como él.

Es un hombre que camina de la mano con Dios, sin quejarse ni cuestionar su bondad y soberanía. Su fe e integridad son parte de su legado. Por esto y mucho más, es un honor para mí llamarlo «papá».


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