La cajita del postre

Foto por Maddy Morrison

Foto por Maddy Morrison

«El contenido alimenticio de este producto dependerá de aquello que el consumidor le adicione»

Por Javier Campos

Hace tiempo compramos unas cajitas para preparar flan. Al reverso, en la tabla de información nutrimental, había una leyenda que decía más o menos lo siguiente: «El contenido alimenticio de este producto dependerá de aquello que el consumidor le adicione».

Al escoger el postre, pensamos que el valor nutrimental de un flan, sería mejor que el de una gelatina de agua. Sin embargo, la diferencia entre estos dos productos dependía de lo que nosotros le agregáramos: leche, pasas y nueces.

Esta situación me hizo pensar que muchas veces en nuestra vida espiritual deseamos ver a Dios obrar con poder a través de lo que hacemos y que su presencia se manifieste. Pero, al mismo tiempo, no queremos orar,  ni escudriñar la Palabra, congregarnos o servir.

El poder de Dios es inagotable y así como decía la cajita del postre, nuestra relación con Dios será más nutrida en función de lo que nosotros le pongamos.


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