Albert Einstein y su fe religiosa

Afirmaciones del padre de la edad del átomo sobre la religión y la ciencia

Por Luis D. Salem

“Pertenezco a las filas de los hombres devotamente religiosos”. Con esta frase, el padre de la edad del átomo, Albert Einstein, cerraba los labios de quienes pretendían hallar incompatibilidad entre la religión y la ciencia. “La ciencia sin la religión es coja”, afirmaba el sabio en otra ocasión.

Cabe afirmar que, en su desarrollo, la fe religiosa de Einstein pasó por épocas que es necesario analizar. En su niñez fue educado en los principios fundamentales del judaísmo. De esos días viene su amor a la Biblia, libro que siempre tuvo cerca “en dos enormes ejemplares”, según dicen sus biógrafos.

La segunda época surgió al terminar la niñez, al entrar en contacto con estudios avanzados. Al hablar de esos días, Peter Michelmore escribe: “Era (Einstein) un muchacho solitario que necesitaba a Dios para tener un consuelo y una amistad. Sentíase reacio a dejar de creer en Él. Sin embargo, cuanto más revolvía en los libros, más dudaba de la validez de la Biblia. Buscaba excusas para los aparentes errores. Pero no las encontraba”.

Pasados aquellos días tormentosos en que no pocos estudiantes han visto naufragar la fe que recibieron de sus padres, la nave religiosa de Albert Einstein se enrumbó hacia el panteísmo y escribió:

“Creo en el Dios de Barauch Spinoza, que se revela a sí mismo en la armonía de todo lo que existe, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los hombres”, frase desde luego heterodoxa ya que en la Biblia se hace hincapié en un Dios amigo, que dialoga con los hombres, que se encarna, que habla con una mujer a la vera de un camino y se convierte en defensor de otra acusada de adulterio.

Su concepto de Jesús y del cristianismo fue otro punto marcado de heterodoxia para el judaísmo. Judío de sangre y de corazón, Albert Einstein reconocía los valores del fundador del cristianismo en estas palabras: “Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la presencia central de Jesús. Su personalidad se encuentra en cada palabra”.

En otro lugar subrayó el valor de la fe, tanto de la judía como de la cristiana, al decir: “Si se quita del judaísmo de los profetas, y del cristianismo de Jesús todas las adiciones subsecuentes, tendremos la doctrina capaz de curar a la humanidad de todos los males sociales que padece”.

Largo sería anotar todas las frases en que el doctor Einstein señaló el valor de la fe religiosa sin adiciones, como fuerza salvadora de la humanidad. Pero es imposible terminar esta nota sin dar algunos ejemplos:

“Todos los medios resultan inútiles si no llevan detrás de sí un espíritu viviente”.

“Nuestros antepasados no eran en aquellos días gran cosa desde el punto de vista físico o intelectual, pero socialmente gozaban de un envidiable equilibrio espiritual”.

“La era del átomo puede sobrevivir solo a merced de un nuevo despertar de los valores espirituales”.

“Es nuestro deber mantenernos fieles a las tradiciones morales que nos han permitido sobrevivir por miles de años”.

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