La Alexandria de Alejandro Magno
En esta ciudad, en una ocasión en que Pablo estaba predicando, un joven se cayó de la ventana de un segundo piso y murió. Pablo entonces oró por él. El joven resucitó y fue entregado a sus familiares
Texto y fotografía por Artemio García
Arco perteneciente al complejo de baños saunas de la ciudad.
La antigua ciudad de Sigia, se fundó en la costa norte del Mar Egeo en el año 310 a.C. Después fue bautizada con el nombre de Alexandria, en honor a Alejandro Magno. Fue una ciudad muy importante para toda la región. Era un puerto comercial que conectaba la capital del Imperio romano con Asia Menor.
El Emperador Julio César consideró mover su imperio de Roma a Alexandria, supuestamente porque se lo recomendó el Oráculo.
El apóstol Pablo junto con Silas y Timoteo, arribó a Alexandria después de que el Espíritu Santo le impidió predicar en el área de Frigia.
Fue aquí donde tuvo una visión en la que un varón macedonio le pedía ayuda (Hechos de los apóstoles capítulo 16, versículo 9).
En esta ciudad, en una ocasión en que Pablo estaba predicando, un joven se cayó de la ventana de un segundo piso y murió. Pablo entonces oró por él. El joven resucitó y fue entregado a sus familiares.
Alexandria fue una ciudad próspera que según el geógrafo e historiador Estrabón, recibió el título de Colonia Augusta Troas en tiempos de César Augusto quien la restauró y embelleció. En época de Adriano se construyó un acueducto.
También contribuyeron a su restauración y embellecimiento el Emperador romano Trajano, así como el mecenas Herodes Ático.
A partir del 130 d.C. fue incorporada a la provincia romana de Asia y en 476 d.C. al Imperio bizantino. En el siglo XVII, Mehmed IV la saqueó y se llevó las columnas para los edificios de Estambul (antes Constantinopla). Hoy quedan muchos restos, especialmente las murallas y los baños.