Menu Close

Esposa o mamá de mi marido

Quiero tener el control. Y no solo en lo que se relaciona con mis tareas, sino en todo lo que me rodea

Por Sara Trejo de Hernández

“Yo era una mandona con mi esposo, le exigía que se superara, lo empujé para que estudiara, dirigía su vida. Con los años, él prefirió a una mujer que no lo tratara como a un hijo y se divorció de mí”. Con tristeza escuché cómo mi amiga compartía su realidad. 

Esta confidencia me dejó pensando en que tal vez yo también me comportaba igual y descubrí que muchas veces lo hago.

Hace años, una mañana mi esposo se estaba preparando para salir al trabajo y a mí me pareció que lo que se estaba poniendo no combinaba y se lo dije. Él contestó: “No combina, pero contrasta”. Eso bastó para que nunca más me metiera con su vestimenta. 

Pero no he dejado de intentarlo en otras áreas. Por ejemplo, yo aprendí a manejar antes que él, por lo que me sentía con autoridad de decirle por dónde ir y cómo conducir. 

La verdad es que somos totalmente distintos. Él es muy tranquilo y yo soy un Goofy al volante. Yo quiero poner la direccional dos cuadras antes y él 10 centímetros antes de dar la vuelta. 

Él es súper prudente y a mí me encanta la velocidad. Así que ir juntos en un vehículo implica no estar de acuerdo en nada.

Tuve que pedir ayuda a Dios para que me cambiara y pudiera quedarme callada cuando él estaba al volante, porque mi actitud mostraba falta de respeto y reconocimiento para él, lo cual es garrafal para un varón.

¿Por qué me porto así? Al meditarlo he llegado a las siguientes conclusiones:

Son cosas de mi competencia. En algunas áreas me siento más capacitada que mi esposo, por eso creo que soy la persona indicada para tomar las decisiones. 

Soy una mandona. Me gusta que la gente haga lo que digo sin repelar y si no, me enojo. Aquí también se refleja mi actitud orgullosa, comportándome como superior a todos los que me rodean.

Quiero tener el control. Y no solo en lo que se relaciona con mis tareas, sino en todo lo que me rodea. Los hijos, su educación, tareas, tiempos de recreación. La casa, su arreglo, decoración y reparación. El auto, la marca y el color. Vacaciones, lugar, transportación y actividades a desempeñar. Solo cuando estoy exhausta busco la ayuda de mi cónyuge.

Debo aprovechar mi empoderamiento. Las mujeres somos capaces de hacer cualquier cosa en la actualidad. Podemos ser profesionistas, incursionar en la medicina, la ciencia, la política, trabajar en la policía, el ejército o la marina y todo lo que se nos ocurra. Tenemos ideas y metas a realizar y la capacidad para hacerlas realidad. Pero, ¿existe un límite?

Pablo recomienda “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:3).

Considerando este consejo, me voy a detener antes de querer imponer mi punto de vista y pondré más atención a lo que mi esposo expresa o hace.

Total, si toma una mala decisión sin consultarme, lo peor que puede pasar nunca será tan malo como ofenderlo, minimizarlo y hacerlo sentir una criatura pequeña, al lado de su mamita regañona.  

Tal vez también te interese leer:

La otra perspectiva del sexo    (Todo matrimonio experimenta esta plenitud)

10 cosas que aprendí en mi primer año de matrimonio    (Los consejos preventivos, siempre son útiles)

El valor de la sumisión   (Hablemos de esta cualidad que la mujer debe tener)

El significado de ayuda en la Biblia   (Descubre el verdadero sentido de esta palabra)

La suegra ideal     (¿Cómo debe ser una suegra?)

Después de la media noche y el esposo no ha llegado    (Cómo tratar con la espera)

La comunicación sin malos entendidos    (Cómo cuidar la comunicación en la relación de pareja)

La vida sexual en el matrimonio   (La plenitud del matrimonio incluye el área sexual)

La unidad en el matrimonio    (Consejos prácticos para mantener el regocijo en la pareja)

Matrimonio feliz, ¿sueño posible?    (Descubre cuál es la diferencia entre la pregunta y una afirmación)

Artículos Relacionados

1 Comment

  1. Pingback:Oración por los esposos – Soy Mujer

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *